AMOR

Un amigo me hizo reír mucho esta mañana. Dice que la vida es aburrida, que uno debe aburrirse con alguien y elegir con quien hacerlo por el resto de la vida. Es que he visto demasiadas películas de Woody Allen, remata. Yo muero de risa porque lo dice en la víspera de casarse por segunda vez, con una mujer que describe como inteligentísima pero de la que ya se cansó. Sospecho que el problema no es de la mujer sino de mi amigo, que es un voraz consumidor de experiencias, que ha vivido al límite durante largos períodos de su vida y que solo logró hacer tierra gracias a que tuvo una hija hace algunos años y a su increíble talento literario.

Me dejó pensando, además de hacerme carcajear, sobre el aburrimiento y la pareja. Para muchos es el infierno más temido: que el otro me descubra, que sepa que soy lo menos interesante cuando estoy recién levantada y apenas puedo articular palabras, o que soy animalito de costumbres y que si no me tomo un café antes de las 8 am, no hay modo de que arranque el día con algo de chispa.

Todos somos esos aburridos y aburridas y nos volvemos, propositivamente, un poco más interesantes para darnos a querer con nuestros hijos, amigos, clientes o con la pareja de corto o largo plazo. Quizá pensamos que nos quieren porque somos especiales y entretenidos. Porque tenemos talentos escondidos que harán que los otros nos amen locamente.

La intensidad que significa el descubrimiento de una persona amaina después de unos meses, o con mucha suerte después de años, cuando ya conoces lo esencial de alguien. Ya te sabes muchos de sus chistes e historias, lo que le gusta comer, la música que lo pone feliz, cuántos tragos necesita para emborracharse, qué cosas le dolían de niño, a quien amaba por sobre todas las cosas, de qué tiene miedo, qué lo hace feliz, como se ve recién levantado, entusiasmado, preocupado, ansioso o melancólico.

Quizá las emociones pasionales disminuyen pero comienza la etapa de la ternura si las cosas funcionan. Si la mezcla de dos temperamentos es armoniosa, nace la magia. Aparece un lugar en donde los dos pueden sentirse libres de ser los que son, sin fuegos artificiales ni exageraciones, sin tratar de impresionar con comentarios profundos e inteligentes, sin maquillaje ni tacones, sin saco ni corbata, despeinados, enfermos, de malas o en medio de un ataque de tristeza dominical. De eso puede tratarse el amor. El que sí existe y al que puede aspirarse porque es espectacular solo a veces, pero conmovedor siempre.

El que se aburre o se entretiene es uno. Por ejemplo, alguien que es incapaz de guardar silencio mientras tú lees un libro porque solo puede hablar y hablar y hablar, no está siendo capaz de entretenerse solo. Alguien que está esperando que lo o la lleves al cine porque se siente un verdadero paria si va solo o sola, se aburre consigo mismo. Alguien que necesita del otro todo el tiempo, es el que mayor riesgo tiene de aburrirse.

Aunque también pienso que hay tipos de personalidad, formas de contar las cosas, referencias culturales o literarias, lo que hace reír a cada quien, las canciones que adoras cantar, el vínculo gozoso con la comida o francamente utilitario, la capacidad de ser libre o no en el sexo… que sí terminan cristalizando en un vínculo interesante o fallido.

Lo que pasa es que a veces nos engañamos con tal de quedarnos con alguien con quien no tenemos mucho de que hablar o que nos parece demasiado joven e inexperto, o que tiene una serie de recovecos tan oscuros que lo que nos despierta es miedo y no amor. Pero no somos capaces de irnos porque irse es reconocer que nos hemos equivocado.

Como mi amigo, que ahora usa el extraño argumento de que uno debe quedarse con alguien para aburrirse. Que eso es la vida en pareja al fin y al cabo: aprender a soportar juntos el lado aburrido de la vida.

Yo creo que sí aunque quizá lo refrasearía: el lado repetitivo y cotidiano, las cosas poco interesantes e indispensables que hay que hacer para cuidar la salud, la economía, la limpieza de una casa (y ahora sale del silencio la legión de cursis para defender la felicidad escondida en barrer la casa o en pagar impuestos). No hay tal, son males necesarios. Lo interesante de la vida está en los paseos, en aprender cosas nuevas, en las películas fantásticas, en la comida deliciosa, en las confesiones del alma, en la solidaridad que sorprende y reconforta cuando alguien que nos ama nos cuida o consuela en la desgracia.

La delicia y el disfrute de una pareja debe estar presente siempre, en dosis suficientes. De lo contrario, esa mujer o ese hombre es tu amigo, tu socia, tu casi hermana de sangre, pero no tu pareja.

Una amiga estuvo en una relación durante 25 años con un hombre con el que jamás vivió. Se amaron y se ayudaron en todo lo que pudieron, pero siempre conservaron cada uno su espacio. Estaba convencida de que esos 25 años hubieran sido imposibles sin la magia de la conversación que eran capaces de encender cada que se encontraban. Quédate con esa persona con la que puedas hablar durante horas o con la que puedas estar en silencio sin sentir que te saca de su vida, dijo.

Yo creo que si mi cuate se siente aburrido desde antes de firmar su acta de matrimonio, no debería casarse. Si las razones son su incapacidad de mantenerse entusiasmado, o si está deprimido, o si en verdad él y ella tampoco tienen tanto que decirse, son razones suficientes para dar marcha atrás.

Los vínculos son difíciles, complicados, montañas rusas emocionales cuando son profundos. Todas las parejas felices que conozco o de las que he sido parte en algún momento de mi vida, platican delicioso y tienen la sensación de que el tiempo no pasa y de que los temas no se agotan. Y siempre encuentran la extraña belleza en un bostezo, en la forma de dormir, en la ternura que ocultan las manías sin las que nos sentimos perdidos en el mundo. Hay una aceptación inexplicable, casi biológica, de esa persona que amamos. Es un fuego primigenio que – permítaseme la cursilería – puede llegar a durar toda la vida, si la llama es profunda y esencial.

Vale Villa es psicoterapeuta individual, familiar y de pareja

Citas y contacto: valevillag@gmail.com

Un comentario sobre “AMOR

  1. wow!!..me gusto mucho el artículo. Últimamente me dí cuenta de que (yo siento o creo) yo no sé qué hacer cuándo le intereso a alguien. No me había puesto a pensar en mis comportamientos

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