La codependencia no es amor

Blue Valentine Pensar obsesivamente en lo que los otros quieren o necesitan, no es amor. Es consecuencia de un yo dependiente organizado a partir de los otros. La posibilidad de existir y de sentir tranquilidad, gracias a la mirada externa. Ser siempre útil, amable y generoso, puede volverse una patología en aquel que necesita reconocimiento todo el tiempo y que estalla cuando su deseo se ve frustrado. El codependiente está convencido de que las personas a las que ama, lo necesitan para vivir. Pero, aunque no lo sabe o no lo reconoce, él o ella los utiliza para sentir que existe. Voluntaria e inconscientemente, se vuelve víctima de explotación. Da sin restricciones ni límites y parece nunca necesitar nada para sí mismo. Establece relaciones desequilibradas en las que siempre le toca dar más. Tiempo, atención, escucha, dinero, apoyo, amor. Por eso tiene una debilidad por las personas emproblemadas, por los frágiles, por los adictos a las sustancias, por los que tienen la vida jodida y necesitan que alguien los salve, por los distantes que parecen no querer a nadie y a quienes ellos fantasean con convertir a punta de amor. Los fuertes y autosuficientes suelen no hacer buenas parejas ni amigos de estos adictos a las personas. Del tamaño de la generosidad, es la carencia. Dan mucho, esperando recibir mucho, jugando mal la estrategia del amor y la amistad: es deseable amar a quien nos ama, ser generoso con quien lo es con nosotros. Pero nunca indiscriminadamente y sin filtro. Nunca dar sin esperar nada a cambio. Las parejas, amigos, hijos y padres de codependientes, necesitan la incondicionalidad pero también se sienten atrapados. Cualquier humano promedio, puede aprovecharse de otro en las circunstancias correctas. Si el amor y la solidaridad no son  – a veces – bienes escasos, también es comprensible (y reprobable) el abuso y la crueldad. El deseo y el apego se construyen con estabilidad pero también en la escasez y en la ausencia. No deberíamos estar siempre disponibles, a menos que del otro lado encontremos la misma disposición. Hemos malentendido el amor, que debería basarse en el equilibrio y en el esfuerzo constante por dar y recibir, no en partes exactamente iguales, pero sí en la intención de que unos y otros cuiden activamente el vínculo. El codependiente no se da cuenta de que se vuelve un bien abundante y omnipresente, con lo que se convierte en prescindible o asfixiante.

¿Cómo curarse? Dicen muchas escuelas terapéuticas que con autoestima y autoamor. Respuesta hippie e inespecífica. Yo diría que la tarea fundamental para cambiar esta forma de relación, es diferenciándose. Siendo capaz de ser uno y de no estar preocupado todo el tiempo por lo que los demás pensarán. La corrección política es una forma de codependencia. Esperar la mirada aprobatoria es una cárcel sin privilegios. Aprender a revisar los pensamientos y los sentimientos. Discriminarlos, ordenarlos y preguntarse: ¿Qué siento? ¿Qué pienso de lo que está pasando? ¿De qué tengo ganas? ¿Yo qué quiero y qué necesito al margen de mis hijos, marido, amigos, novio? Ahí, en las respuestas, puede comenzar un camino distinto. Aprender a conocer el mundo interno que ha sido una nebulosa. Reconocerse, aunque duela, como un yo inexistente y camaleónico que ha mutado dependiendo quien esté cerca en ese momento. Aprender a poner distancia emocional con el otro. Dejar de desperdiciar la vida teorizando, interpretando y casi adivinando lo que le pasa y lo que necesita. Y también dejando de culparlo por la felicidad o infelicidad personal. Hay que enfocarse en uno mismo. Dejar de decir “vamos a donde tú quieras” “hagamos lo que tú quieres” “lo que quieras quiero”, por miedo al desamor. La habilidad para distinguir y apropiarse de las emociones, tiene un impacto directo en la regulación emocional. Si no las moderamos, nos desbordan y destruyen. O dan ganas de destruir a los otros, que nos hacen sufrir. Por donde se vea, el contacto íntimo y cuidadoso con el mundo interno, es antídoto para el dolor innecesario. Y también un camino útil para aprender a dar y recibir con libertad.

4 comentarios sobre “La codependencia no es amor

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  1. QUE PUEDES DECIR, SI DECIDO SER MADRE SOLTERA POR DECISIÓN (INSEMINACIÓN ARTIFICIAL), COMO DECIRLE A MI HIJO QUE NO TIENE PAPÁ, ESPERO PUEDAS PLATICAR DEL TEMA. gRACIAS

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